Terapia en español en Seattle
Prefer to read this in English? See bilingual and bicultural therapy.
Hay cosas que solo se pueden decir en el idioma en que las viviste.
Quizás trabajes en inglés todo el día, presentes en inglés y discutas en inglés sin ningún problema; pero cuando llega el momento de hablar de tu mamá, de la culpa o de lo que dejaste atrás, el inglés se queda corto. Traducir lo que sientes antes de poder decirlo lo enfría, y termina llegando a la sesión ya editado, sin la temperatura que tenía por dentro.
Soy Dania Uritskiy, terapeuta licenciada en Edmonds, Washington. Trabajo en español y en inglés, y en sesión puedes cambiar de idioma a media frase, tal como lo hacemos casi todos en la vida diaria.
En qué te puedo acompañar
Ansiedad, estrés y pensamientos que no paran. Esa mente que repasa la misma conversación cuarenta veces, el despertar a las tres de la mañana y el cuerpo que vive tenso sin que sepas muy bien por qué.
Culpa y obligación familiar. Mandar dinero, resolverlo todo, ser el traductor y el contacto de emergencia de toda la familia, y aun así sentir culpa, porque nunca parece alcanzar.
Identidad cultural. Esa sensación de no ser ni de aquí ni de allá: demasiado americano para tu familia y nunca del todo americano en el trabajo.
El agotamiento del trabajo. El perfeccionismo, el síndrome del impostor y el peso de ser la primera persona de tu familia en llegar a un puesto así.
Parejas interculturales. Los suegros, las fiestas, el idioma que se habla en casa y cómo criar a los hijos entre dos culturas.
Embarazo, posparto y maternidad. La ansiedad posparto, la pérdida que nadie menciona y la presión constante de tener que ser la buena madre.
Duelo migratorio. El país, el idioma y hasta la persona que habrías llegado a ser si te hubieras quedado.
Cómo trabajo
Mi enfoque es relacional: me interesa tu historia familiar, porque los patrones que hoy te pesan casi siempre vienen de algún lado. También trabajo con conciencia del trauma, y eso significa algo bastante sencillo: parto de que la manera en que estás sobreviviendo tuvo todo el sentido del mundo en el lugar donde la aprendiste.
No esperes que te entregue una hoja de ejercicios en la primera sesión. Lo que vamos a hacer es conversar: voy a preguntarte por tu familia, por lo que se decía y por lo que se callaba en tu casa. Y cuando haga falta algo concreto — poner un límite, calmar el cuerpo, volver a dormirte a las tres de la mañana — lo construimos juntas, con la tranquilidad de que te voy a decir con claridad lo que pienso.
Preguntas Frecuentes
¿Y si mi familia no cree en la terapia?
Es una de las inquietudes que más escucho. En muchas de nuestras familias la terapia se reserva para la gente "que está muy mal de verdad", o se entiende como sacar los trapos de la casa a la calle, o incluso se siente como una acusación silenciosa contra los padres.
La buena noticia es que no tienes que contarle a nadie que estás aquí. Muchas de las personas con las que trabajo no se lo han dicho a sus papás, y eso no es deshonestidad, sino privacidad: algo que te pertenece a ti y a nadie más.
Tampoco vamos a terminar concluyendo que tu familia es el problema y que hay que alejarse de ella; ese consejo está pensado para otro tipo de familia. Lo que buscamos es que recuperes algo de voz dentro de tus propias obligaciones, no que renuncies a ellas.
¿Cuánto cuesta? ¿Aceptas seguro?
Trabajo fuera de la red de los seguros (out of network), y te entrego un recibo detallado, el llamado superbill, para que solicites el reembolso a tu plan. Muchos planes devuelven una parte importante del costo y, sin embargo, poca gente aprovecha esa opción. Los precios están en la página de tarifas, en inglés.
¿Presencial o en línea?
Las dos opciones están disponibles. El consultorio está en 144 Railroad Ave Unit 109, Edmonds, WA 98020, a unos pasos del malecón. También atiendo en línea en todo el estado de Washington, que suele ser lo que prefieren la mayoría de las personas con hijos pequeños.
¿Y si mi inglés es bueno? ¿De todos modos sirve en español?
Sí, sirve, y de hecho es una pregunta que hacen mucho las personas que hablan inglés a la perfección.
Que tu inglés sea excelente no cambia el hecho de que aprendiste a sentir en otro idioma. La culpa, la obligación, lo que te decía tu abuela, el nombre con el que te llamaban en tu casa: todo eso vive en español, y traducirlo antes de decirlo le quita temperatura a lo que en realidad sientes.
Por eso muchas personas trabajan conmigo mezclando los dos idiomas: el trabajo y las decisiones prácticas en inglés, la familia y la infancia en español. Nadie tiene que elegir entre uno y otro. Escribí más sobre esto en por qué importa hablar en tu propio idioma.
¿Cómo sé si es el momento de empezar?
Casi nadie llega en plena crisis. La mayoría de las personas llega después de meses de repetirse ya se me va a pasar y de comprobar, poco a poco, que no se pasa.
La pregunta que suelo hacer no tiene que ver con cuánto estás sufriendo, porque a eso uno termina acostumbrándose, sino con qué has dejado de hacer: ya no contestas los mensajes de tus amigas, abandonaste ese proyecto que te entusiasmaba, duermes mal desde hace un año y lo cuentas como si fuera parte de tu carácter. Ese encogimiento callado de la vida suele ser mejor indicador que cualquier lista de síntomas, y casi nadie a tu alrededor lo nota; a veces ni tú mismo, porque cada pequeña renuncia tuvo en su momento una explicación razonable.
También ocurre algo muy nuestro en estas familias: la idea de que el sufrimiento se aguanta, de que quejarse es un lujo y de que tu mamá pasó por cosas mucho peores sin ayuda de nadie. Es muy probable que eso último sea cierto, y aun así no significa que tú tengas que hacer exactamente lo mismo. Que ella no haya tenido esta opción no es motivo para que tú la rechaces.
¿Cuántas sesiones voy a necesitar?
Prefiero darte una respuesta honesta antes que una cómoda: depende mucho de qué viniste a resolver.
Si se trata de algo concreto y reciente (una decisión, un duelo, un momento difícil en el trabajo) muchas personas encuentran lo que necesitaban en unas ocho a doce sesiones. Si lo que traes es más bien un patrón de toda la vida, algo que aprendiste a los siete años y que sigue funcionando igual a los treinta y cinco, entonces suele tomar más tiempo, y te lo voy a decir desde el principio en lugar de que lo descubramos juntas recién en el mes seis.
Solemos empezar con sesiones semanales. Cuando las cosas se estabilizan, muchas personas pasan a venir cada dos semanas y luego, con el tiempo, dejan de venir. Terminar también forma parte del trabajo y no tiene nada que ver con un fracaso; por eso prefiero que lo hablemos abiertamente antes de dejar que se vaya diluyendo solo.
Para leer
Buscando Terapia en Español: Por Qué Importa Hablar en Tu Propio Idioma
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Terapia de pareja intercultural: cuando la pelea no es sobre lo que parece
When You Speak Different Love Languages (and Different Actual Languages)
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Nos vemos de forma virtual y hablamos de lo que está pasando. Te diré con honestidad si soy la persona adecuada, y si no lo soy, te orientaré hacia alguien de mi red que sí lo sea.
Si se siente bien, agendamos tu primera sesión completa, normalmente dentro de una semana. Atiendo en mi consultorio en el malecón de Edmonds, o de forma virtual en todo el estado de Washington.
